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viernes, 9 de febrero de 2018

El cultivo de las virtudes

Cuando practicamos los ásana (las posturas físicas que repercuten en los cuerpos físico, mental-emocional y energético), no siempre nuestra disposición mental se enfoca en el cultivo de emociones respetuosas, compasivas y virtuosas. La práctica del yoga, no puede ni debe limitarse a la práctica de ásana , ni esperar que de ella surgan las virtudes anteriormente citadas. Cuando sales de la clase, con tu cuerpo vigoroso pero relajado, la mente mucho más serena y como si vieras todo con mayor claridad y consciencia, es entonces cuando comienza el verdadero trabajo yóguico. Ásana , junto con el resto de trabajo respiratorio y meditacional que has realizado, te dispone para que puedas en tu vida cotidiana, materializar el yoga como tal. No deberías perderte ni distraerte con pensamientos de odio, rencor, indiferencia, etc... Los budistas enseñan a través de diversas meditaciones lo que llaman Brahmavihara, Las cuatro moradas sublimes o pensamientos inconmensurables. Estos son:

1. Mettá: amor incondicional y benevolencia.
2. Karuna: Compasión incondicional, empatía.
3. Uppekkha: Ecuanimidad inconmensurable.
4. Mudita: Alegría por el logro del bien ajeno.


Si bien es importante e interesante tener la ocasión de meditar sobre estar virtudes, también podemos cultivarlas en nuestro día a día, si ponemos atención en nuestros pensamientos. No como un policía, sino como un observador ávido por dar con las triquiñuelas del ego, las excusas, la envidia, de la complacencia y condescendencia de nuestros pensamientos y acciones. Y como si se trataran de ingredientes de un plato suculento, aderezar nuestra vida de estos sublimes e inconmensurables pensamientos.



*Para más información sobre asana o los yoga sutra de Patanjali, puedes leer el artículo Sobre los ocho brazos del yoga publicado en éste mismo blog.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Krishnamurti y la vacuidad

Por fin he terminado un libro que escribió Michael Krohnen, el que fuera durante las últimas décadas cocinero de Krishnamurti, en Ojai (California). Se titula Crónicas desde la cocina: 1001 comidas con Krishnamurti. Realmente, me ha dejado un buen sabor de boca, y no, no es un libro de cocina, aunque aparecen citadas al comienzo de cada capitulo unos menús a propósito de los cuales Krohnen, cuenta anécdotas de la convivencia con uno de los maestros espirituales más controvertidos del siglo XX.

Krishnaji, como le llamaban sus cercanos, es presentado como una persona cercana, sencilla, llena de humor e irónica (pero siempre con respeto).

Para los que nos gusta leer sus escritos y pláticas, y cotillear un poquito en la autobiografía de los grandes Seres, este libro ofrece numerosos detalles desde el más profundo cariño, hasta las últimas horas de su vida. Había leído hace una década una biografía de K., Los años de plenitud escrita por Mary Lutyens cuando éste todavía no había fallecido. Mi madre, que lo había escuchado en Saanen (Suiza) en 1974, me regaló mi primer libro sobre K. cuando yo tenía 18 años, Usted es el mundo.

Muchos pensarán que las biografías en estos casos es como la prensa rosa de la espiritualidad, y tal vez es posible, pero se nos cuentan tantas cosas de Seres iluminados y místicos de hace tantos siglos, que resulta dificil a menudo creer que gente así existió. En seres como Krishnamurti o Paramahansa Yogananda, por ejemplo, los datos son mucho más frescos, más recientes. Son personas que vivieron "casi" en el mundo actual que vivimos, mucho más K., que murió en 1986.

En estas memorias de Michael Krohnen, Krishnamurti es próximo, pero sentía al leerlo que siempre había un aura de misterio en él. Esta mañana tras terminarlo, he repasado algunos fragmentos de Los años de plenitud y he entendido que ese misterio, no es tal, todo lo contrario. Es la más absoluta vacuidad. De niño incluso era como si tuviera un "retraso" ... es el vacío de su Ser y de su mente fundiendose siempre con la Eternidad. Nada más simple. Esa vacuidad, casi ateista que caracteriza también el budismo zen. Vacuidad y sencillez. A veces buscamos demasiado, esperamos demasiado, queremos demasiado e idealizamos demasiado el fenómeno de la iluminación y la realización de la Conciencia Crística en nosotros... Todo es más sencillo, si, si... Está aquí mismo.

Contó Krishnaji en una ocasión un cuento que decía: Había una Maestro espiritual, que todas las mañanas realizaba una charla a sus discípulos. Como todas las mañanas, se sentó frente a ellos dispuesto a hablar, cuando de repente, se posó sobre el alfeizar de la ventana un pajarillo que comenzó a cantar. El maestro se quedó en silencio, mientras sonaba el canto. Pasados unos minutos el pajarillo paró y salió volando. Entonces el maestro abrió la boca y dijo: el sermón a terminado.
Las grandes verdades necesitan pocas palabras, ninguna.

SAT NAM

miércoles, 13 de agosto de 2008

Londres, 2. "No te tomes nunca demasiado en serio a ti misma".


Quiero contar una anécdota que ocurrió el mísmo día que llegamos mi amiga Cristina y yo a Londres. Ella marcharía a los pocos días a Oxford y yo me quedaría en Londres hasta el final del viaje.

Eran las 21:00h. y nos encontrábamos cargadas con las mochilas en el metro (the tube) en la parada de Victoria Station.

Todo es fácil cuando lo conoces, pero cuando estás cansada, cargada y las indicaciones te llevan laberínticamente a través de pasillos bajo tierra, pues no es tan fácil dar con la plataforma correcta. Finalmente damos con ella, dejamos nuestro equipaje en el suelo y descansamos, cuando de repente, aparece ante nosotras un monje budista de rasgos orientales, vistiendo un hábito de color mostaza y no el típico de color azafrán. Iba de un lado para otro con una amplia sonrisa. Inmediatamente pensamos: - ¡Uf, este anda más perdido que nosotras!-. Al pasar frente a nosotras nos miraba sonriente, con gesto de saber que sabíamos que no tenía ni idea de dónde estaba, ni de lo correcto de la plataforma. Parecía no estar muy convencido de si preguntarnos o no a nosotras. En eso, no pudo contener una breve risita sonora*. Pensé: -" No te tome nunca demasiado en serio a ti misma".


Si estás perdido, ríete. Si estás sólo, ríete. Si sientes que una situación te desborda y te sientes perdido, que la atención en el ahora no se produce... ríete, carcajea, porque la risa te devuelve al Ahora, te das cuenta de lo ilusorio, mutable y transitorio que es todo, y del juego que es maya en el que nos movemos.

¿Qué camino debo tomar?

Uno sólo debe tomarse en serio el camino interior hacia el encuentro con el Ser, e incluso así, tampoco deberíamos preocuparnos demasiado. Incluso cuando nos perdemos en el sendero del Dharma y damos vueltas sobre nuestros propios pasos, o tomamos un desvío que nos lleva a un supuesto ningún lado, siempre, siempre, tarde o temprano, ineludiblemente,todos acabaremos en el mismo lugar, pues todos residimos en Dios y de este modo, es sólo un paseo por los múlitples paseos que Dios dispone y propone.


* Curiosamente, mi amiga Cristina se topó a los pocos días de nuevo con nuestro singular amigo en una librería de Oxford. Él se aproximó a ella para consultarle algo sobre un libro. Él le contó que era de Taiwán. Llevaba un tiempo estudiando inglés en Londres, pero apenas lo hablaba. Ella trató de contarle lo mucho que nos gustó su reacción en el metro, sin embargo no parece que entendiera lo que ésta le decía.