Dice el dicho popular (y yo lo escuchaba en boca de mi abuela), "no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia". Y no me había parado a pensar sobre su aplicación emocional/espiritual en el mismo hasta que durante una reciente clase de yoga integral, cuando hablábamos sobre el encrispamiento emocional y la ira que estamos viviendo en nuestros días y cómo a través del yoga y la meditación, podemos encontrar herramientas que sofoquen ese fuego violento que nos arrasa a todos y a todos. Más información no significa más informados, ni nos dota de una opinión objetiva y constructiva de la realidad. Por el contrario, nos ofusca y transforma la vibración repleta de inocencia y generosidad con la que venimos de origen, de fábrica.
"No es más (..,), sino el que menos se ensucia"... ¿Porqué nos permitimos enlodazarnos hasta las orejas? Salimos de la clase de yoga con pensamientos positivos o en todo caso "neutrales", para que al llegar a casa nos sentemos frente a la TV, o los debates repletos de insultos o mentiras, o a soltar barbaridades por what's app, o a leerlas de aquellos que no se han enterado que las redes sociales sirven para muchas más cosas que para vomitar su frustración y odio por todos y todo aquello/os que no sean de su misma razón.
No, el Yoga no se acaba al salir de la sala, ¡empieza!, empieza por no dejar contaminar nuestra poderosa, expansida y luminosa vibración, y desde ahí, demostrar que el mundo puedes ser diferente, que podemos actuar y pensar desde el respeto y la ecuanimidad.
Que lo que tu mente piensa, se transforme en mensaje de unidad, si no.... no malgastes esa energía ni materialices tus pensamientos en palabras y acciones en aquello que causa sufrimiento. Todos tenemos que aprender. Feliz "veroño" :P
Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de octubre de 2017
Dice el dicho...
Palabras Clave
amor,
compasión,
Conciencia,
dharma,
dhyana,
Ego,
energía,
Espiritualidad,
inocencia,
integral,
karma,
meditacion,
mente,
percepción,
perdón,
Ser,
vida,
yoga
domingo, 16 de agosto de 2015
El perdón es la respuesta
Sigo
aprendiendo durante cada minuto de mi vida, de mi embarazo, de mi parto
en casa, de la crianza de mi hija, de su sabiduría proveniente de la nada, de los genes de cada segundo de su vida, de mi pareja y padre de mi hija, de cada contrariedad,
problema o sufrimiento vivido, de cada esfuerzo, enfermedad, de cada
sonrisa o mueca, de cada uno de mis alumnos y amigos, de cada bocado de alimento
consciente o inconsciente que nutre mi cuerpo, de las noches sin dormir, los días agotadores o libianos. La vida es siempre un terreno
desconocido, salvaje, árido o frondoso, la cual amo y odio por igual,
porque no me deja indiferente, sino que me hace saber que estoy viva, y que SOY.
Este mensaje del Papa Francisco me reconforta, me tranquiliza, me sana, me confirma lo que ya se, lo que ya he llevado a mi vida desde hace mucho tiempo, desde donde logro recordar. Sólo el perdón nos libera del odio, del rencor, de la ira... y nos permite seguir, e ir más allá, cerrando heridas. Pero para perdonar debemos ser humildes, libres de Ego. Estoy dispuesta, cada día una y otra vez, perdonarme a mi misma y perdonar a los demás. Tal vez los demás, puedan también perdonarme a mi.
"No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la família tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad"
Este mensaje del Papa Francisco me reconforta, me tranquiliza, me sana, me confirma lo que ya se, lo que ya he llevado a mi vida desde hace mucho tiempo, desde donde logro recordar. Sólo el perdón nos libera del odio, del rencor, de la ira... y nos permite seguir, e ir más allá, cerrando heridas. Pero para perdonar debemos ser humildes, libres de Ego. Estoy dispuesta, cada día una y otra vez, perdonarme a mi misma y perdonar a los demás. Tal vez los demás, puedan también perdonarme a mi.
"No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la família tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad"
Papa Francisco
Palabras Clave
amor,
crianza,
Dios,
Ego,
embarazo,
enfermedad,
Espiritualidad,
fe,
Jesucristo,
Papa Francisco,
parto,
perdón,
vida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)