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domingo, 18 de marzo de 2018

Desde ese lugar

Valencia, domingo 18 de marzo de 2018
En plenas Fallas de Valencia

Sat Nam,
¿desde dónde lees ésto? Te cuento desde qué lugar físico lo escribo yo. Desde el mismo barrio del Carmen, en casa. En las calles, los visitantes a las fallas del barrio, las tracas, el sonido de la verbena toda la tarde y lo que le queda. Tal vez podrías pensar: ¡ uff demasiado ruido, yo me largo! Y es cierto. Qué agradable sería poder hacer estos días una escapadita al campo y aprovechar la vibración de la naturaleza que siempre nutre nuestra calma interior. Pero ésto no siempre es posible. ¿Qué hacer pues? Hace tiempo que decidí no luchar, no enfrentarme. No puedo ganar esta batalla, por que además no necesito ganarla. ¿Entonces, me uno a ello? Nooo, elijo dónde pongo mi atención. Hace años, escuché una charla del maestro Dhiravamsan, y nos recordaba la gran enseñanza que dice "allí donde pones tu atención, pones tu amor". Yo siento que mi atención se ha enfocado en ese espacio interior en el que mis oidos, mi mirada y mis actos se dirigen "selectivamente". Soy consciente de que hay ruido. Pero "no es mi ruido", ni me petenece. No los voy ha utilizar como excusa para estar molesta, enfadada o dispersa. Puedes estar en el lugar más idílico del mundo y tu mente estar perdida en 1100 cosas o sentirte triste. Elijo poner mi amor en estar donde estoy y en mi Ser. Ese es el verdadero lugar desde el que te escribo.

La imagen puede contener: una o varias personas y primer plano
 

lunes, 12 de febrero de 2018

Las bicicletas y los patines, son para el verano.

Por un motivo u otro jamás había visto hasta hora la película Las bicicletas son para el verano (1984), basada en la obra de teatro homónima de Fernando Fernán Gómez, pero escuchando recientemente unos podcast de la historia de España, donde citaron la película en el capítulo sobre la guerra civil española, la narradora, contó brevemente el argumento de la misma, e hizo que de repente mi mente se trasladara a lo que me contara mi propia abuela materna Ángeles (la yaya) sobre su vida durante aquellos años.

La película trata de la historia de una familia en el Madrid los días previos al estallido de la guerra civil española (1936). Un joven Gabino Diego interpreta a Luisito, un adolescente que ha suspendido química y debe pasar el verano estudiando, sin embargo pasa más tiempo con sus amigos, escribiendo poemas, leyendo en la buhardilla, despertando a la sexualidad con la criada o tratando de embelesar a una de las muchachas de la pandilla. Luisito pide a su padre que le compre una bicicleta: -“¡Las bicicletas son para el verano!”- explama el joven, pero su padre se niega a comparle una bicicleta por haber suspendido, y cuando ya casi lo tiene convencido, estalla la guerra. Esta "se llevará como el viento" todas las ilusiones de Luisito y su familia, así como la de todos los españoles.
Aquella bicicleta no llegó para Luisito.

La historia de mi abuela, como la de todos los que vivieron aquella etapa, no difiere demasiado. Ella era una jovencita de 15 años. El día que estalló la guerra, se encontraba patinando en la Alameda de Valencia. Dejó allí sus patines y regresó presurosa a casa con el toque de queda. Cuando me hablara de ese momento, lo recordaba con claridad y pensaba en esos patines que jamás volvió a ver. La incertidumbre, el miedo, el hambre, el racionamiento, la cárcel, la muerte, las persecuciones, las bombas, serían durante los años de la guerra, sus pensamientos más cercanos. España dividida. Hermanos contra hermanos, por diferencias políticas, económicas, privilegios, poderes, jerarquías... pero todos hermanos y españoles. Familias enfrentadas, separadas por quedar en el bando republicano o nacional... ¿No se porqué todo esto me resulta, aunque con numerosas variaciones, muy cercano a nuestros días?

Años antes de la Guerra Civil, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: El tío abuelo Antonio (hermano de mi abuela), mi abuela Ángeles, la tía bisabuela Emilia y la tatarabuela Emilia.


Esta fotografía fue tomada pocos años antes de la Guerra Civil, en Vallada (comarca de la Costera, Valencia), el pueblo natal de mi tatarabuela Emilia y en el que yo misma he vivido parte de mi mi adolescencia y juventud, los veranos y numerosos fines de semana.
En la fila superior, de izquierda a derecha: Primera, tíabisabuela Encarna. En la fila de abajo de izquierda a derecha: Segunda, mi tía bisabuela Emilia. Tercera, mi bisabuela María. Cuarta mi abuela Ángeles (Angelita). Quinto, el primo de mi abuela, hijo de mi tía bisabuela Encarna.  El resto son familiares y amigos del pueblo. En brazos de mi abuela, se ecuentra un cachorro, hijo de la perra que se encuentra sentada en las silla, la Nuri. El cachorro se llamaba Tarzán o Bicicleta, no se cual de los dos perros se trata, y creo que eran hijos de esta hembra. Ambos machos fueron sacrificados por no tener para alimentarlos durante la guerra. La Nuri, por lo que se, no fue sacrificada. La trataban igual que a una persona. Contaba mi abuela que su madre le compraba billete de tren, y ocupaba, como no, su asiento y cuando algún pasajero "humano" pedía con desdén que se quitara la perra del asiento, mi bisabuela llamaba al revisor al que le mostraba el billete y el revisor le corroboraba que por supuesto, la Nuri tenía todo el derecho a estár sentada en el asiento. Me imagino la cara de satisfacción de mi bisabuela y por supuesto de la Nuri 😉


Mi abuela se crió sin padre con su hermano Antonio, su abuela (mi tatarabuela Emilia) su madre (mi bisabuela María y por la que me pusieron su nombre) y sus tías, en especial por su madrina, la tía Emilia, en aquella época casada en primeras nupcias y que jamás tuvo hijos. Siendo viuda conoció al también viudo, marqués y ex médico militar Dr. don Jesús de Bartolomé y Relimpio, autor del Estudio Médico-Legal de la Pasión de Jesucristo (1943). Eran mujeres religiosas que jamás tuvieron necesidad de trabajar. De hecho, mi tía bisabuela Emilia ganó la lotería siendo joven. No es de extrañar con este perfil conservador (aunque debo anotar que mi madre me dejó caer ciertos detalles no muy definidos y misteriosos sobre su juventud y que no todo en ellas era tan conservador como parecía), que simpatizaran con los rebeldes nacionales, pero ellas vivían en Valencia, uno de los últimos reductos republicanos en caer y última capital de la República. Para ellas lógicamente era una situación crítica por sus convicciones políticas ya que tanto unos como otros, perseguían furiosamente a aquellos que activa o pasivamente simpatizaran con la ideología contraria a la que gobernara en ese momento-lugar. Durante la guerra, su hermano Antonio, mayor que ella, se encontraba en Sevilla. Él era simpatizante republicano, pero Sevilla había sido tomada por el bando nacional. Ironía y reveses de la vida. Como civiles, sólo podían tratar de sobrevivir como el resto.

Pero al parecer, mantener la ideología en el ámbito íntimo no fue suficiente para las mujeres de mi familia. Me consta por lo que contara mi madre y también mi abuela, que mi bisabuela María y mi tía bisabuela Emilia eran mujeres de carácter férreo, y no tuvieron otra mejor idea y respondiendo a su conciencia, en ocultar en su casa a dos soldados nacionales. Una vecina las denunció. Mi adolescente abuela pasó una noche en la "checa", y mi bisabuela y mi tía bisabuela pasaron meses en la cárcel, sin saber si un día u otro acabarían siendo fusiladas. Antonio desde Sevilla,recibía la noticia de que su madre y su tía estaban en la carcel.  Hay cosas que son muy duras de oír. Su contestación postal fue: -Eso les pasa por ser de derechas-. La relación se volvió fría casi hasta su muerte, obviamente. En la cárcel, ellas conocieron a dos gemelas. Ambas rezaban a San Pascual Bailón. Cuenta la devoción que San Pascual, que es un santo que obra grandes milagros pero que te avisa con tres golpes antes de tu muerte. Así fue para estas mujeres que escucharon tres golpecitos en el cristal de su celda. Ese mismo día, las presas contaron a María y Emilia que San Pascual las había avisado. Al día siguiente, fueron ejecutadas.

Por su parte, mi abuela regresó tras esa noche en la checa con su abuela Emilia. Anciana y joven, pasaban los días con el miedo en el cuerpo, por sus dos hijas y por su madre y tía respectivamente. Además y en particular mi abuela, se sumaba el lógico pánico a las bombas. Vivían cerca de la plaza de toros y la estación del norte, lugar estratégico que sobrevolaban los aviones italianos que luchaban por el bando nacional, desde los cuales tenían a perfecta vista aérea para dejar caer sus bombas. Con el sonido de las alarmas, mi abuela salía corriendo para protegerse en el refugio, pero mi tatarabuela, sentada inmóvil en su silla, con su luto escrupuloso, ya fuera por ingenuidad, o por que se le fue la cabeza, le decía en valenciano: - "filla, no tingues por de les bombes, que saben que som de dretes (hija, no tengas miedo a las bombas, que saben que somos de derechas)"-. Cuando me contaba esto, no podía dejar de reír. Bendita locura.


Bombardeos sobre Valencia realizados por la Aviazione Legionaria delle Baleári utilizando aviones Savoia-Marchetti SM.81 Pipistrello y aviones Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero que tenían su base en Mallorca. 
En la foto se puede apreciar la plaza de toros y la Estación del Norte justo al lado.

No se muy bien cómo fue lo que a continuación ocurrió y se muy poco de este familiar Del cual siempre se mantuvo algún enigma y tal vez me atreva algún día a escribir alguna hipótesis. El marido de mi tía bisabuela Emilia, al parecer se encontraba encarcelado en Madrid por pertenecer a los nacionales (desconozco la acusación). Antes de caer Madrid ante las tropas nacionales, el gobierno republicano comunicó que trasladaba a los presos políticos a Valencia, pero fusilaron a a unos 2.500 presos en Paracuellos de Jarama. Al terminar la guerra, mi tía bisabuela Emilia, viajó hasta allí tratando de encontrar los restos de su marido. No lo encontró. Contaba mi abuela que el rostro de su tía quedó blanco y descompuesto ante aquella visión de las fosas.

Aún sin conocerse (lo harían poco tiempo después de la guerra), mi abuelo materno Joaquín, hombre joven también y conservador, afiliado a la falange de José Antonio, fue detenido acusado de espionaje y alta traición y encarcelado también en Valencia. En la cárcel además de aprender a tirar el tarot (guardo cartas de tarot dibujadas por él mismo), también enfermó gravemente de pulmones y esa secuela le acompaño toda su vida, muriendo de insuficiencia respiratoria con cincuenta y pocos años. En algún momento dado, me contó mi abuela, los camiones marchaban con presos hacia Barcelona para ser fusilados, pero entonces el 26 de enero de 1939 Barcelona cayó ante las tropas nacionales. La carretera entre Valencia y Barcelona quedó cortada y regresaron a Valencia. Hace unos meses encontré entre algunos documentos familiares, su certificado de liberación, con algunas fechas de interés.


Fotografía de mi abuelo materno Joaquín. Según consta en los documentos que se muestran en las fotos, fue detenido con 19 años el 11 de diciembre de 1937 (en el otro documento se dice que desde el 7 de diciembre). Permaneció en un campo de trabajo de Totana (Murcia) desde el 13 de julio de 1938 hasta el 7 de febrero de 1939 en el que regresa a prisión, siendo puesto en libertad el 20 de marzo de 1939, con 21 años. Es probable que aunque en el documentos no se indique, entre los días previos a la caída de Barcelona frente al ejército Nacional (26/01/39) y su entrada de nuevo en la cárcel (7/02/39) se prudujera el hecho mencionado párrafos antes, sobre el camión de presos que no llegaron a ser fusilados en Barcelona.

Cuántas historias familiares de ambos bandos podrían contarse. Cuántas vidas sesgadas, cuánto odio, cuánta miseria, indignidad, hambre y muerte pasaron nuestro familiares.

Sólo deseo que seamos capaces de interpretar la historia adecuadamente y no volver a cometer los mismos errores nunca más.
 A la memoria de todas y todos aquellos que vivieron la guerra civil española, víctimas de su época, del odio, de la pasión, de la falta de acuerdo, de concordia.

sábado, 14 de octubre de 2017

10 años de DHARMA DHYANA Centro de yoga integral en Valencia

Este año 2017, y en concreto el mes de agosto, nuestro lugar de trabajo y nuestro hogar, DHARMA DHYANA Centro de yoga integral, cumplió 10 años. Son más de 15 años desde que comenzara mi práctica de hatha y kundalini yoga, 11 años desde que comenzara con el yoga integral y 10 años impartiendo clases semanalmente, aprendiendo, cayendo, errando, y volviendo a elevarme, y muchos los alumnos con los que hemos podido compartir nuestra pasión y sinceramente la única forma de vivir que concibo en la actualidad para mantener mi mente serena, consciente y saludable y no caer en los abismos de la mente negativa o la enfermedad. En estos 10 años, nos hemos ido tranformando y aunque empecé con mi hermano Vicente, es ahora y desde hace casi 3 años que me acompaña en el proyecto mi pareja Javier Torres. 
Este post es una cuña para recordar que siempre está todo cambiando, fluyendo, transformándose y que de nada sirve aferrarse al pasado ni proyectarse en el futuro si en el presente no creas con tu mente la realidad qué quieres vivir y sentir.






Si deseas saber más sobre nosotros, horarios de clases semanales, talleres que preparamos pediódicamente, consultoría... puedes entrar en nuestra web: http://www.dharmadhyana.com o escribirnos a info@dharmadhyana.com

martes, 7 de marzo de 2017

Marzo en Valencia

Cuando las Fallas me causaban gran alegría
Sat Nam,
mes de marzo y para los que vivimos en Valencia, este mes no significa que tenemos la primavera cercana, que sin duda lo está, sino que las Fallas lo impregnan todo. Hay
quien huye de Valencia, hay quien las ama y disfruta con el espíritu fallero, hay quien las sufre y no puede "huir" de la ciudad, hay quien simplemente sigue adelante "a pesar de" las Fallas. ¡Me gustaría decir que soy de la primera opción! pero lo cierto es que desde que nací, excepto un año en el que viví en el extranjero, el resto de Fallas las he vivido, disfrutado, sufrido, y vuelto a sufrir año tras año, es decir, opción tercera y cuarta.  ¿Cómo puede ser que esta festividad popular, genere tantas y diversas reacciones no sólo entre una persona y otra, sino en una misma persona? Por que la festividad es la misma, la música, los petardos, la masa humana, la suciedad, los olores, las calles cortadas, las molestias derivadas de ésta ecuación, siempre han sido las mismas... Por que yo no soy la misma.  Yo soy cada día nueva, mis emociones, intereses, y estados de ánimo son nuevos y diferente, sólo en apariencia es lo mismo. Y lo que hoy me agrada, creo o pienso, puede que no sea de mi gusto mañana ni opine igual. Puedo "sufrir", "huir", "evadirme", o ¿puedo VIVIR las Fallas, no desde el espíritu fallero si no lo comparto, sino durante esos días observar, oler, andar, escuchar, tal vez incluso "disfrutar" del bullicio, y a veces, a menudo la falta de civismo que produce el encuentro de tanta humanidad en unos días de "todo se puede", sin opinar, sin fragmentar mi mente en agrado o disgusto, alegría o enfado? ¿Puedo? ¿Quiero pensar que sí? Y quiero aprender de la sabiduría de mi hija, que se sorprende y alegra al ver los trajes de las falleras, los petardos a los que no teme, los colores y formas de las propias fallas, iluminación de las calles y por qué no caer en la tentación (sólo por Fallas) de comer algunos churros o bunyols de carabassa.  Buen mes de marzo, que sigáis viviendo y siendo.

martes, 8 de noviembre de 2016

Veganos en Valencia: así comen, así viven. Entrevista

Os comparto una entrevista que nos realizaron a mi pareja y a mi con motivo del Día Mundial del veganismo (pasado martes 1 de noviembre) para la edición digital de Las Provincias.
Fuente original:
Por: Rafa Muñoz | Valencia  

La pasada semana, el 1 de noviembre, se celebró el Día Mundial del Veganismo. Este estilo de vida se basa en una alimentación que excluye la carne, el pescado, los huevos o los productos lácteos. En definitiva, todo alimento que tenga origen animal. Además, es una filosofía que se extiende a otros ámbitos de la vida. Hemos acompañado a una pareja vegana durante una mañana para que nos expliquen cómo viven ellos el veganismo.



“Para nosotros el veganismo, más allá de una simple dieta, es una forma de vida; gracias a tomar conciencia a través del amor y compasión hacia los demás seres, tienes en cuenta tu forma de alimentarte para ejercer el menor daño posible, evitando la explotación animal, y también tu forma de vestir y de relacionarte con el planeta”, explica Javier Torres.
Este valenciano, de 33 años, decidió convertirse en vegano hace cuatro años. Lo hizo junto a su pareja, María Silvestre, que era vegetariana desde que cumplió la mayoría de edad. “Evitamos cualquier producto de origen animal como son las carnes y pescados, los huevos o los lácteos, cualquier producto que haya provocado un sufrimiento animal en su proceso de producción”, destaca Javier.

“No es lo mismo lo que puedes hacer que lo que quieres hacer, y hoy en día existe la posibilidad de poder alimentarte de forma variada y cubriendo cualquier necesidad alimenticia, sin necesidad de consumir productos de origen animal”, asegura.
Realizan la mayoria de sus compras en el Mercado Central y el Mercado de Convento Jerusalén, además de compras específicas en comercios como Fet en L’Horta o Punto Ki. “Nuestra base de alimentación es cereales, legumbres, fruta y verdura, algas y alguna cosa específica en un momento determinado, por lo que la mayoría de cosas las encontramos en mercados convencionales”, señala Torres. “Ser vegano no conlleva tener que gastar más en tus compras ni tener que rebuscar productos diversos para complementar tu alimentación”, añade.
Una vez en casa, María se dispone a preparar la comida para la familia que completa su hija Jade, de dos años y medio. El menú consta de una paella de verduras que incluye arroz integral, zanahoria, tomate, guisantes, brócoli, champiñones y algas.
“Contrariamente a lo que se piensa, se puede ser vegano y no consumir productos ecológicos; muchos veganos, a veces, hacen su transición al veganismo, pero no comen adecuadamente, y hace falta un aprendizaje, porque es importante alimentarse saludablemente, notar que los alimentos nos nutren y que hacen que nuestro cuerpo sonría”, explica María.
Javier y María decidieron convertirse en veganos ya siendo adultos, sin embargo están criando a su hija pequeña dentro de ese estilo de vida. “Hemos intentado alimentarle de la misma manera que nosotros mismos, pero adaptándolo a sus necesidades; no va a tomar ciertos alimentos de sabor fuerte, o demasiado salados; a día de hoy es una niña muy sana”, asegura María.
En el futuro, cuando la pequeña Jade se convierta en una mujercita, será ella quien decida qué comer y cómo. “Nosotros le explicaremos por qué hacemos una alimentación vegana, y será decisión suya si quiere continuar así; nosotros decidimos libremente en su momento, y será ella quien decida”, concluye María.

jueves, 18 de abril de 2013

Vaisakhi Nagar Kirtan en Valencia

WAHEGURU JI KA KHALSA WAHEGURU JI KI FATEH

La comunidad Sij celebra el VAISAKHI NAGAR KIRTAN este próximo domingo 21 de abril. Festejan así la creación de la Khalsa (Hermandad u Orden de los Puros) por parte de Guru Gobind Singh Ji, el 10º Guru Sij)-

En Gurudwara Sahib, (Avd. Hermanos Machado 55, Valencia) de 12:00 a 13:00 h. Es una ocasión única de conocer un poco más a nuestros hermanos Sij que viven en España.
En el video, podéis ver cómo lo celebraron en Southall (London)
 

Más información sobre el sijismo y esta fiesta en concreto:
http://kathatika.blogspot.com.es/2008/04/vaisakhi-el-dia-de-la-khalsa.html

¡Así pues estáis todos invitados!


 
Celebración del Vaisakhi Nagar Kirtan, Southall, Londres



La celebración de esta fiesta tan significativa, ya comenzó la semana pasada, y ahí van algunas fotos, entre otras, de mi participación en el kirtan, el domingo pasado 14 de abril en el Gurudwara Sahib de Valencia.


 












Gracias Mariluz por tus preciosas fotografías.
 
 
WAHEGURU JI KA KHALSA WAHEGURU JI KI FATEH