¿Te has preguntado alguna vez cómo alcanzar la felicidad? Si es que acaso podemos decir con certeza que sabemos lo que es la felicidad. Entre las numerosas enseñanzas de Yogi Bhajan, no pudo faltar una guía para alcanzar la felicidad. Y citaba 7 pasos:
Primer paso: COMPROMISO, pues te da carácter. Estás destinado a comprometerte con tus acciones y tus palabras.
Segundo paso: CARÁCTER, pues te da dignidad. Cuando equilibras tus polaridades y tus flaquezas están bajo control.
Tercer paso: DIGNIDAD, pues de da divinidad. Cuando la gente te aprecia, te respeta y confía en ti.
Cuarto paso: DIVINIDAD, pues te da gracia. Cuando no proyectas dualidad en la gente y confían sin temor en ti.
Quinto paso: GRACIAS, pues te da sacrificio. Cuando no existe brecha ni ocultación entre dos personas.
Sexto paso: SACRIFICIO, pues te da felicidad. Cuando puedes aguantar cualquier dolor por esa persona.
Séptimo paso: Es la FELICIDAD.
¿Dónde te encuentras tú?
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viernes, 9 de febrero de 2018
jueves, 26 de febrero de 2009
Sadhana. Conferencia de Yogui Bhajan
Yogui Bhajan conferenciando (en inglés) sobre la práctica de la Sadhana, sobre la necesidad de la meditación diaria:
21 diciembre 1993
Palabras Clave
Espiritualidad,
Kundalini,
sadhana,
yoga,
Yogi Bhajan
martes, 23 de septiembre de 2008
Dios no juega a los dados
Cada día, soy más consciente de la certeza que hay en la afirmación de Einstein: "Dios no juega a los dados". No existe lo azaroso, todo tiene unas reglas internas que sólo en algunos casos la ciencia y la razón a través de la mente humana puede descubrir y racionalizar, convertir en teoría, experimentar y demostrar, pero si vamos más allá de la mente limitada, a través de la milenaria herramienta que es la meditación como medio (ni mucho menos el único) de autorrealización, para desarrollar nuestra intuición, conectarnos con nuestro Yo Superior, Dios (y no seamos limitados: D-I-OS, es mucho más que una palabra de cuatro letras, pero cada uno lo llama y expresa desde su propia sensibilidad y experiencia), nos damos cuenta de que el curso de nuestra vida está dominado por una fuerza-conciencia que está más allá de nuestra voluntad, e incluso de nuestras acciones. Cierto es que nuestras acciones tienen una reacción (ley kármica), pero incluso así, hay elementos que se nos e
scapan... Juzgamos, y opinamos compulsivamente desde nuestra mente limitada los acontecimientos de nuestra vida: "esto es justo, esto injusto", "no debería ser así", etc... en definitiva lo que consideramos bueno o malo, lo que nos gusta y disgusta... Dualizamos las cosas por que es lo más sencillo para mente. De manera que aquello que no concuerda con las leyes o reglas que estipula nuestra razón, entra en lo azaroso. Hacemos de nuestra ignorancia (nuestra limitación como seres materiales) un estandarte de sabiduría. ¿Pero qué sabemos nosotros realmente de lo que es conveniente en nuestras vidas?
scapan... Juzgamos, y opinamos compulsivamente desde nuestra mente limitada los acontecimientos de nuestra vida: "esto es justo, esto injusto", "no debería ser así", etc... en definitiva lo que consideramos bueno o malo, lo que nos gusta y disgusta... Dualizamos las cosas por que es lo más sencillo para mente. De manera que aquello que no concuerda con las leyes o reglas que estipula nuestra razón, entra en lo azaroso. Hacemos de nuestra ignorancia (nuestra limitación como seres materiales) un estandarte de sabiduría. ¿Pero qué sabemos nosotros realmente de lo que es conveniente en nuestras vidas?
¿Cómo podemos comprender el funcionamiento del Universo, y
entender la afirmación de Einstein? Swami Sivananda, uno de los grandes yoguis del s. XX decía lo siguiente: "La piedra yace, la planta respira, el animal se mueve, el hombre piensa y el sabio intuye". De nuevo "la intuición" como base para el siguiente escalón del desarrollo humano. Con la intuición no hay preguntas que formular, sólo se obtienen respuestas, certezas. Empiezas a "dejar hacer" al Universo y te sorprendes de "su" inteligencia. Te abandonas y confías. Eso no significa que "no hagas nada", significa que ya no impones tus limitaciones (tu mente) a tu vida, que ya no "interpretas" todo según tus condicionamientos y prisiones interiores, que observas la vida "tal cual es", "tal cual ocurre" e intervienes desde la sabiduría, desde la intuición, esa es la verdadera libertad.
entender la afirmación de Einstein? Swami Sivananda, uno de los grandes yoguis del s. XX decía lo siguiente: "La piedra yace, la planta respira, el animal se mueve, el hombre piensa y el sabio intuye". De nuevo "la intuición" como base para el siguiente escalón del desarrollo humano. Con la intuición no hay preguntas que formular, sólo se obtienen respuestas, certezas. Empiezas a "dejar hacer" al Universo y te sorprendes de "su" inteligencia. Te abandonas y confías. Eso no significa que "no hagas nada", significa que ya no impones tus limitaciones (tu mente) a tu vida, que ya no "interpretas" todo según tus condicionamientos y prisiones interiores, que observas la vida "tal cual es", "tal cual ocurre" e intervienes desde la sabiduría, desde la intuición, esa es la verdadera libertad.
¿Cómo puedes saber que "eso" que te parece mal en tu vida, que te contraría, no es un camino para algo mejor que vendrá después? Aprovecha las dificultades como una enseñanza, no las juzques, no te enfades (se que es difícil, pero intenta actuar desde más allá del Ego), no desperdicies energía innecesariamente; "Consume la misma energía ser radiante, ser divino, ser digno, ser santo, ser saludable y ser feliz, como la consume ser negativo y estar deprimido", decía Yogi Bhajan. Observa el Aquí y Ahora y comprenderás el magnífico puzzle que se construye bajo tus pies.
SAT NAM
Palabras Clave
Dios,
Ego,
Einstein,
karma,
meditación,
Swami Sivananda,
Yogi Bhajan
jueves, 28 de febrero de 2008
Sobre "Los Ocho Brazos del Yoga". Atmananda Devi

Abrazar «los ocho brazos del yoga» sintetizados por Patanjali, implica una transformación humana de dimensiones extraordinarias, sin duda la que comprometen al ser humano a encontrarse con su verdadero Ser. Su seguimiento, no como un dogma sino como una verdadera enseñanza y experiencia holística, ha sido recorrida por innumerables maestros espirituales –y no tan maestros– de tradición oriental. Las reglas o consideraciones que se plantean en «los ocho brazos» afectan integralmente a la existencia de aquel que toma ese camino y las dudas ante la capacidad para seguirlas serán numerosas.
En un primer momento, las reglas de Yama, como la no-violencia, el no robar, el brahmacharia, etc... se asemejan a «Los 10 mandamientos de la Ley de Dios», lo que ayuda a complementar nuestras «normas de conducta» en el contexto personal y social, sin embargo, es necesario profundizar en el verdadero sentido de Yama para no quedarnos en una mera actitud superficial de civismo. Al aceptar plenamente la Ahimsa nuestra atención hacia el ejercicio del bien hacia todos los seres, de pensamiento, palabra, acción u omisión comprometerá nuestra vida de manera global. Comprometidos pues en que ese bien, también es hacia nosotros mismos y por tanto deberíamos ser conscientes de que actitudes egoístas, afán de lucro, autoengaño, pasiones desenfrenadas –satya, asteya, bramacharia, aparigraha–, aunque puedan «satisfacer» aparentemente nuestro orgullo, no hacen sino alimentar precisamente aquello que deberíamos «matar de hambre». ¿Pero cómo conseguir aplacar la incansable voracidad de nuestro orgullo? Parece «la pescadilla que se muerde la cola».
Patanjali, nombra siete pasos más, a parte de Yama, que no son necesariamente consecutivos sino que precisamente hay que adentrarse progresivamente en ellos para que verdaderamente nos unamos con Dios, nos reencontrarnos con nuestra verdadera «Naturaleza», con lo que «Fuimos, Somos y Seremos», «Aquello» que es «Esto», a lo que estamos unidos, «yugo-yoga». Es necesaria la Niyama, la autodisciplina y que plantea numerosas dudas en el yogui de la actualidad. Sin duda todavía existen numerosos yoguis que deciden retirarse en la medida de lo posible de la sociedad globalizada, como han hecho durante milenios los maestros yoguis de la India. Aceptar un vida de «permanente retiro y dedicación espiritual» ayuda notablemente al desarrollo de un yoga integral, sin embargo, no son pocos los maestros –Yogui Bhajan, Osho, Sri Aurobindo, etc– que han hecho del Yoga, algo más que una forma de vida para unos pocos con aspecto de «faquires», introduciéndolo en occidente, entre personas de diferentes credos, formas de vida y profesiones. ¿Significa pues, que es posible conjugar una autodisciplina, que incluye una pureza interior y exterior, una austeridad física, mental y verbal, una liberación de nuestros apegos, ... y más aún constatar la existencia de Dios, a través del abandono de uno mismo –como individuo– y confiándose a las leyes divinas – Ishavâra Pranidhana–?
La mayoría de los practicantes de yoga, alcanzan únicamente a comprender como yoga, aquello que implica Asanas y Pranayamas, el trabajo «aparentemente» físico de ambas y sin embargo la verdadera disciplina en ambas nos conducen hacia el resto de «brazos del yoga», desarrollando no sólo nuestro cuerpo físico, Anamaya kosa, sino el resto de cuerpos sutiles, energético, mental...
Pero el practicante de «gimnasio» limita las posibilidades al dejar de lado la importancia de seguir las ya citadas Yama, Niyama, pero también Pratyahra, observando nuestros pensamientos, sin identificarnos con ellos, transformándolos, calmando nuestra mente, lo que se logra a través de la Dharana, en completa atención en el Ahora, en el silencio, en la inmovilidad, en la quietud que produce a su vez Pratyahara. ¿Qué ocurre pues cuando nos concentramos y nos centramos únicamente en el Ahora, sin juzgar el pensamiento, aquietando la mente? Se produce una «perfecta» meditación, una plena conciencia, Dhyana, el observador observa al pensador, pero también vislumbra al Ser. Y es en ese constante flujo de conciencia cuando el observador puede descubrirse a sí mismo como lo que Es sin mediaciones, sin forma, sin conceptualización, es el Samadhi, el conocimiento pleno de nuestra naturaleza desde nuestro todavía cuerpo ilusorio, pero ya trascendido, no-dual. 
¿Cómo puede entonces un yogui con responsabilidades sociales, familiares, facturas que pagar y declaraciones de hacienda que cumplimentar, alcanzar el samadhi? Patanjali no garantiza el éxito de «los ocho brazos» como si de un electrodoméstico se tratase, ni promete que sea fácil, pero te indica que es posible, que «todo no se puede tener», pero ¿«quién quiere todo»? El esfuerzo es mínimo si lo comparamos con la insuperable recompensa. ¿Porqué seguir ofuscados buscando aquello fuera cuando lo llevamos dentro? El cambio es posible pero debemos estar dispuestos a abrazar el camino del yoga conscientemente, confiando como el bebé que confía en su madre, ¿qué otra cosa puede hacer? Debemos estar dispuestos a dejar atrás aquellos impedimentos que supone una carga para avanzar: egoísmo, vanidad, odio... Como dice Jesucristo «¿De que te sirve ganar el mundo, si pierdes tu alma?». Contemplémonos en la humildad de nuestro Ser, para avanzar con paso firme hacia el encuentro pleno con Dios.
Sat Nam
Palabras Clave
Asanas,
Jesucristo,
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Pranayamas,
Samadhi,
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Yogi Bhajan
lunes, 18 de febrero de 2008
Receta del Yogui Tea
El Yogui Tea, es una bebida deliciosa y estimulante, muy popular entre los practicantes del Yoga Kundalini Sikh Dharma y de la que Yogi Bhajan promulgaría sus grandes beneficios. En India es de lo más normal ver a la gente tomándose en cualquier momento un Chai (semejante al yogui tea, pero bastante fuerte y dulzón), en un vaso de dudosa higiene.
Por mi parte, sólo lo tomo de vez en cuando, más que por que no me guste, por la pereza a la hora de prepararlo (aunque es muy sencillo). Pero está bien rico.
Receta del Yogui Tea para una taza de té
300 ml de agua
3 clavos
4 vainas de cardamomo (verde)
4 pimientas gordas
1/2 raja de canela
1 rebanada de jengibre
Hervir de 10 a 15 min. todo, entonces se le agrega 1/4 de cucharadita de té negro (o de otro con menos teína), después de 2 minutos se le agrega 1/2 taza de leche (o leche de soja) y se retira inmediatamente del fuego. Se cuela y se le añade miel, sirope de arroz o cualquier otro edulcorante natural si se desea. Se sirve generalmente caliente, pero en verano puede apetecer fresquito.

Palabras Clave
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