Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2019

Catacombe dei Cappuccini

Hace 12 años, que visité por primera vez las catacumbas de los capuchinos de Palermo. Había visitado también años antes, el cementerio de los capuchinos de Roma que me resultó fascinante, por su proximidad a la muerte, la relación macabra, desacralizada de los cuerpo muertos de los religiosos, convertidos en formas decorativas y ornamentales de las criptas y pasillos del recorrido, a su vez extremadamente espiritual por esa reflexión de polvo al polvo. En esa primera visita en Palermo, en enero de 2007, invierno, la soledad de la soltería y sin hijas, en el silencio que aporta viajar cuando nadie ni nada depente de ti, tuve ocasión de pasearme prácticamente sola por las largas galerías subterráneas de las catacumbas de los capuchinos. Su suelo de cerámica siciliana (parecidísima a la cerámica  valenciana de Manises), pisado repetidamente por los curiosos, los religiosos, los palermitanos, durante décadas, iban lastimándolo, pero dotándolo de ese aspecto anciano y hermoso de los suelos antiguos.
 En ese silencio pude mirar esos restos colgajosos, polvorientos, descarnados, y secos de ojos hundidos, y ropas raidas, de los centenares de cadáveres expuestos de cicudadanos de Palermo, en su gran mayoría del s. XIX. Monjes, sacerdotes, hombres y mujeres y niños, bebés. Me venía a la mente todo el amor, odio, hambre, sueño y experiencias que todos ellos habrían sentido en vida, y allí estaban, esos restos que ya nada tenían que ver, y que para los vivos debieran tener mucho sentido. Me paré frente a una mujer, tendida en su nicho, a la altura de mis ojos. Llevaba una polvorienta cofia con delicados bordados y flores de tela y un vestido blanco y raido con bordados en el cuello y puños. Su cabeza girada hacia mi por la pérdida de consistencia en las cervicales. Su rostro reseco y cadavérico. Posiblemente era el cuerpo de una adolescente. Me sentí conectada en ese momento. ¿Por qué nos preocupamos tanto por insignificancias?, Cuando sientes miedo, ira, desconcierto, apego... me viene a la mente este momento, estas reflexiones de catacumba, y si no siempre me sirven de respuesta a mis procesos, siempre me sirven para recordar que en eso nos convertimos, y que vivir desde la alegría, el hacer las cosas desde el corazón, desde la integridad, desde la paz interior de estar alineadas nuestras acciones y pensamientos, es el modo en el que hay que vivir. Lo trascendente ocurre en lo vital y ese esfuerzo por saborear nuestra vitalidad no debe basarse en lo transitorio, esos huesos, polvo y polillas del futuro, sino en la corriente de la eternidad, que no podemos ver, pero podemos intuir y experimentar.
En esta ocasión, verano de 2019, las catacumbas, eran un tunel de lo macabro donde los turistas, y a pesar de la prohibición, se realizaban fotos con los cadáveres, parloteaban, y se acumulaban en filas. Pero yo seguía experimentando esa reflexión, mientras mi hija Jade repetía conmigo, ellos también han llorado, también han amado... 








Fotos fuente: Google

lunes, 12 de febrero de 2018

Las bicicletas y los patines, son para el verano.

Por un motivo u otro jamás había visto hasta hora la película Las bicicletas son para el verano (1984), basada en la obra de teatro homónima de Fernando Fernán Gómez, pero escuchando recientemente unos podcast de la historia de España, donde citaron la película en el capítulo sobre la guerra civil española, la narradora, contó brevemente el argumento de la misma, e hizo que de repente mi mente se trasladara a lo que me contara mi propia abuela materna Ángeles (la yaya) sobre su vida durante aquellos años.

La película trata de la historia de una familia en el Madrid los días previos al estallido de la guerra civil española (1936). Un joven Gabino Diego interpreta a Luisito, un adolescente que ha suspendido química y debe pasar el verano estudiando, sin embargo pasa más tiempo con sus amigos, escribiendo poemas, leyendo en la buhardilla, despertando a la sexualidad con la criada o tratando de embelesar a una de las muchachas de la pandilla. Luisito pide a su padre que le compre una bicicleta: -“¡Las bicicletas son para el verano!”- explama el joven, pero su padre se niega a comparle una bicicleta por haber suspendido, y cuando ya casi lo tiene convencido, estalla la guerra. Esta "se llevará como el viento" todas las ilusiones de Luisito y su familia, así como la de todos los españoles.
Aquella bicicleta no llegó para Luisito.

La historia de mi abuela, como la de todos los que vivieron aquella etapa, no difiere demasiado. Ella era una jovencita de 15 años. El día que estalló la guerra, se encontraba patinando en la Alameda de Valencia. Dejó allí sus patines y regresó presurosa a casa con el toque de queda. Cuando me hablara de ese momento, lo recordaba con claridad y pensaba en esos patines que jamás volvió a ver. La incertidumbre, el miedo, el hambre, el racionamiento, la cárcel, la muerte, las persecuciones, las bombas, serían durante los años de la guerra, sus pensamientos más cercanos. España dividida. Hermanos contra hermanos, por diferencias políticas, económicas, privilegios, poderes, jerarquías... pero todos hermanos y españoles. Familias enfrentadas, separadas por quedar en el bando republicano o nacional... ¿No se porqué todo esto me resulta, aunque con numerosas variaciones, muy cercano a nuestros días?

Años antes de la Guerra Civil, de izquierda a derecha y de arriba a abajo: El tío abuelo Antonio (hermano de mi abuela), mi abuela Ángeles, la tía bisabuela Emilia y la tatarabuela Emilia.


Esta fotografía fue tomada pocos años antes de la Guerra Civil, en Vallada (comarca de la Costera, Valencia), el pueblo natal de mi tatarabuela Emilia y en el que yo misma he vivido parte de mi mi adolescencia y juventud, los veranos y numerosos fines de semana.
En la fila superior, de izquierda a derecha: Primera, tíabisabuela Encarna. En la fila de abajo de izquierda a derecha: Segunda, mi tía bisabuela Emilia. Tercera, mi bisabuela María. Cuarta mi abuela Ángeles (Angelita). Quinto, el primo de mi abuela, hijo de mi tía bisabuela Encarna.  El resto son familiares y amigos del pueblo. En brazos de mi abuela, se ecuentra un cachorro, hijo de la perra que se encuentra sentada en las silla, la Nuri. El cachorro se llamaba Tarzán o Bicicleta, no se cual de los dos perros se trata, y creo que eran hijos de esta hembra. Ambos machos fueron sacrificados por no tener para alimentarlos durante la guerra. La Nuri, por lo que se, no fue sacrificada. La trataban igual que a una persona. Contaba mi abuela que su madre le compraba billete de tren, y ocupaba, como no, su asiento y cuando algún pasajero "humano" pedía con desdén que se quitara la perra del asiento, mi bisabuela llamaba al revisor al que le mostraba el billete y el revisor le corroboraba que por supuesto, la Nuri tenía todo el derecho a estár sentada en el asiento. Me imagino la cara de satisfacción de mi bisabuela y por supuesto de la Nuri 😉


Mi abuela se crió sin padre con su hermano Antonio, su abuela (mi tatarabuela Emilia) su madre (mi bisabuela María y por la que me pusieron su nombre) y sus tías, en especial por su madrina, la tía Emilia, en aquella época casada en primeras nupcias y que jamás tuvo hijos. Siendo viuda conoció al también viudo, marqués y ex médico militar Dr. don Jesús de Bartolomé y Relimpio, autor del Estudio Médico-Legal de la Pasión de Jesucristo (1943). Eran mujeres religiosas que jamás tuvieron necesidad de trabajar. De hecho, mi tía bisabuela Emilia ganó la lotería siendo joven. No es de extrañar con este perfil conservador (aunque debo anotar que mi madre me dejó caer ciertos detalles no muy definidos y misteriosos sobre su juventud y que no todo en ellas era tan conservador como parecía), que simpatizaran con los rebeldes nacionales, pero ellas vivían en Valencia, uno de los últimos reductos republicanos en caer y última capital de la República. Para ellas lógicamente era una situación crítica por sus convicciones políticas ya que tanto unos como otros, perseguían furiosamente a aquellos que activa o pasivamente simpatizaran con la ideología contraria a la que gobernara en ese momento-lugar. Durante la guerra, su hermano Antonio, mayor que ella, se encontraba en Sevilla. Él era simpatizante republicano, pero Sevilla había sido tomada por el bando nacional. Ironía y reveses de la vida. Como civiles, sólo podían tratar de sobrevivir como el resto.

Pero al parecer, mantener la ideología en el ámbito íntimo no fue suficiente para las mujeres de mi familia. Me consta por lo que contara mi madre y también mi abuela, que mi bisabuela María y mi tía bisabuela Emilia eran mujeres de carácter férreo, y no tuvieron otra mejor idea y respondiendo a su conciencia, en ocultar en su casa a dos soldados nacionales. Una vecina las denunció. Mi adolescente abuela pasó una noche en la "checa", y mi bisabuela y mi tía bisabuela pasaron meses en la cárcel, sin saber si un día u otro acabarían siendo fusiladas. Antonio desde Sevilla,recibía la noticia de que su madre y su tía estaban en la carcel.  Hay cosas que son muy duras de oír. Su contestación postal fue: -Eso les pasa por ser de derechas-. La relación se volvió fría casi hasta su muerte, obviamente. En la cárcel, ellas conocieron a dos gemelas. Ambas rezaban a San Pascual Bailón. Cuenta la devoción que San Pascual, que es un santo que obra grandes milagros pero que te avisa con tres golpes antes de tu muerte. Así fue para estas mujeres que escucharon tres golpecitos en el cristal de su celda. Ese mismo día, las presas contaron a María y Emilia que San Pascual las había avisado. Al día siguiente, fueron ejecutadas.

Por su parte, mi abuela regresó tras esa noche en la checa con su abuela Emilia. Anciana y joven, pasaban los días con el miedo en el cuerpo, por sus dos hijas y por su madre y tía respectivamente. Además y en particular mi abuela, se sumaba el lógico pánico a las bombas. Vivían cerca de la plaza de toros y la estación del norte, lugar estratégico que sobrevolaban los aviones italianos que luchaban por el bando nacional, desde los cuales tenían a perfecta vista aérea para dejar caer sus bombas. Con el sonido de las alarmas, mi abuela salía corriendo para protegerse en el refugio, pero mi tatarabuela, sentada inmóvil en su silla, con su luto escrupuloso, ya fuera por ingenuidad, o por que se le fue la cabeza, le decía en valenciano: - "filla, no tingues por de les bombes, que saben que som de dretes (hija, no tengas miedo a las bombas, que saben que somos de derechas)"-. Cuando me contaba esto, no podía dejar de reír. Bendita locura.


Bombardeos sobre Valencia realizados por la Aviazione Legionaria delle Baleári utilizando aviones Savoia-Marchetti SM.81 Pipistrello y aviones Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero que tenían su base en Mallorca. 
En la foto se puede apreciar la plaza de toros y la Estación del Norte justo al lado.

No se muy bien cómo fue lo que a continuación ocurrió y se muy poco de este familiar Del cual siempre se mantuvo algún enigma y tal vez me atreva algún día a escribir alguna hipótesis. El marido de mi tía bisabuela Emilia, al parecer se encontraba encarcelado en Madrid por pertenecer a los nacionales (desconozco la acusación). Antes de caer Madrid ante las tropas nacionales, el gobierno republicano comunicó que trasladaba a los presos políticos a Valencia, pero fusilaron a a unos 2.500 presos en Paracuellos de Jarama. Al terminar la guerra, mi tía bisabuela Emilia, viajó hasta allí tratando de encontrar los restos de su marido. No lo encontró. Contaba mi abuela que el rostro de su tía quedó blanco y descompuesto ante aquella visión de las fosas.

Aún sin conocerse (lo harían poco tiempo después de la guerra), mi abuelo materno Joaquín, hombre joven también y conservador, afiliado a la falange de José Antonio, fue detenido acusado de espionaje y alta traición y encarcelado también en Valencia. En la cárcel además de aprender a tirar el tarot (guardo cartas de tarot dibujadas por él mismo), también enfermó gravemente de pulmones y esa secuela le acompaño toda su vida, muriendo de insuficiencia respiratoria con cincuenta y pocos años. En algún momento dado, me contó mi abuela, los camiones marchaban con presos hacia Barcelona para ser fusilados, pero entonces el 26 de enero de 1939 Barcelona cayó ante las tropas nacionales. La carretera entre Valencia y Barcelona quedó cortada y regresaron a Valencia. Hace unos meses encontré entre algunos documentos familiares, su certificado de liberación, con algunas fechas de interés.


Fotografía de mi abuelo materno Joaquín. Según consta en los documentos que se muestran en las fotos, fue detenido con 19 años el 11 de diciembre de 1937 (en el otro documento se dice que desde el 7 de diciembre). Permaneció en un campo de trabajo de Totana (Murcia) desde el 13 de julio de 1938 hasta el 7 de febrero de 1939 en el que regresa a prisión, siendo puesto en libertad el 20 de marzo de 1939, con 21 años. Es probable que aunque en el documentos no se indique, entre los días previos a la caída de Barcelona frente al ejército Nacional (26/01/39) y su entrada de nuevo en la cárcel (7/02/39) se prudujera el hecho mencionado párrafos antes, sobre el camión de presos que no llegaron a ser fusilados en Barcelona.

Cuántas historias familiares de ambos bandos podrían contarse. Cuántas vidas sesgadas, cuánto odio, cuánta miseria, indignidad, hambre y muerte pasaron nuestro familiares.

Sólo deseo que seamos capaces de interpretar la historia adecuadamente y no volver a cometer los mismos errores nunca más.
 A la memoria de todas y todos aquellos que vivieron la guerra civil española, víctimas de su época, del odio, de la pasión, de la falta de acuerdo, de concordia.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Transustanciación materna

Han pasado 18 meses desde que mi hija salió fuera de mi útero, pero no dejó de alimentarse de él. Desde mi interior, tomaba lo  mejor de mi cuerpo través del cordón umbilical y se hacía partícipe vibracionalmente de las expresiones de mi mente, en pensamientos, emociones y vivencias, así como del espíritu sobre el que anidamos cada una, formando parte ya de esa constelación familiar que como un puzzle completan el intrincado sistema del equilibrio cósmico.

Un parto en casa, hermoso, doloroso y muy consciente, al que llegaba con toda mi energía, habiendo impartido mi ultima clase de yoga apenas 12 horas antes con contracciones cada 6 min. Aún recuerdo las caras de asombro, temor, y tal vez pavor de las alumnas de la primera fila temiendo verse asistiendo allí mismo un parto de urgencia. Pero no, aún faltaba toda una noche. Llamando a dos amigas a las que invité a asistir el parto, a mis dos matronas... y a mi pareja y mis animalitos. Allí estaban todos, pero en realidad sólo estábamos mi hija y yo, asistiendo íntimamente a cada ola (como mis matronas Teresa y Lena, les gusta llamar a las contracciones), y comunicándonos a través de las respiraciones, aullidos, mantras y el monótono sonido del tambura eléctrico que a modo de Om eterno tenía puesto para dejarme llevar por su caudal sonoro. Exahusta por el dolor, cuando apenas había empezado a amanecer, la mano amable de Teresa me informó de mi completa dilatación y empezaría con los pujos. Por comodidad para mi decidí sentarme en el bidé y disponerme allí. Sí, mi hija nació sobre el bidé, siendo Lena la primera personita que tomaría a mi hija. Lena, pequeñita y acurrucada bajo mis piernas en el sombrío cuarto de baño, apenas iluminadas por una linterna en la mano de Teresa, unos móviles en las manos de mis amigas, alumbrada a través de mi vagina por mi hija que con fuerza salió de mis entrañas. Como una loba en su escondrijo, pariendo a sus cachorros, apretaba fuertemente a Javi, que se encontraba frente a mi, sabiendo el dolor que mi agarre le producía, pero su lamento quedó ahogado, silenciado y olvidado tras nacer mi hija y colocarla ensangrentada y hermosa sobre el torso. Ignorante físicamente (aunque no en la teoría), le ofrecí mi pecho desnudo a aquella bebita de segundos, todavía con un color sonrosado y morado y agotadas pero eufóricas tras toda una noche, nos dispusimos al primer encuentro cara a cara. Mi pecho virgen en lactancia deseaba entregarse con todo el amor, a la espera de esas primeras gotas de calostro. Enamorada estaba de ese momento y de su dulce rostro. Sobra decir que mi hija era ¡el bebé recién nacido más bonito del mundo, pero que otra cosa puede decir una madre! Pero el dolor llegó. Esa criaturita, estaba dañando mis pezones y aunque el calostro llegó y la leche llegó, y las posturas llegaron, mi pecho sangraba y veía las estrellas pero no del cielo.

 Silencio.

Aquella etapa pasó, fue muy larga, como todo dolor, parece que no va a pasar nunca, aunque apenas fueron unos meses. Resolvimos los problemas... Sí mamás, tenéis toda la leche del mundo, las grietas se curan, las infecciones, mastitis y otros problemas se curan, frenillo sublingual se soluciona, sólo se necesita determinación y ayuda de profesionales respetuosos con la lactancia materna: asesoras de lactancia, matronas, pediatras, otras mamás que alienten, grupos de crianza....  No dejéis que os desilusionen y arranquen del secreto resultado a este "sufrimiento" pasajero, por que lo que os voy a contar es lo verdaderamente importante.

A los 5 meses, todo cambió. Y empezamos a disfrutar ambas de la lactancia materna. La sensación de brotar la leche de los pezones, del interior de la mama turgente, repleta de vida, de bioma, de mi propia sangre convirtiéndose en leche...Transustanciación. Este momento místico no es comprendido. Nos quedamos en el hecho físico-emocional, fisiológico de dar el pecho, sus nutrientes, su adecuación a las necesidades de nuestro bebé, alimento, protección inmunológica, afecto... sí. Todo eso está muy bien, y no deja de ser cierto, pero los mamíferos somos los únicos seres que alimentamos a nuestras crías con nuestra sangre una vez han nacido. Con nuestra sangre, sí, como Jesucristo. Cada madre se entrega en sacrificio (qué hermoso sacrificio) a cada tetada de su bebé. Y aún hay quién dice: <<pero si no pasa nada si le das biberón, los míos se han criado muy bien así>>. No confundamos las cosas. Pasar pasan muchas cosas, yo misma fui una bebé criada con biberón y leche de fórmula, y aquí sigo, pero no quiero desviar mi escrito hacia unos argumentos excusativos y tal vez estériles hacia el propósito de estas letras. La madre que decide dar el pecho "consciente" y "libremente", está entregando una parte de su cuerpo, una transfusión a su hijo, una verdadera bendición. ¡Oh! ¿Qué decimos de los que donan sangre? ¿de los que donan un órgano en vida a un familiar? ¡Oh! ¡Oh!, aplausos, admiración, coraje...¿qué decimos de las madres que dan el pecho y tienen problemas o dan el pecho más de 6 meses, o de 12 o de 18 meses?.... ¿queréis que os lo vuelva a contar? Creo que las que somos madres "tetosas", ya sabemos las bienintencionadas sugerencias, pero equivocadas y seguramente ignorantes en muchos casos.

Transustanciación materna, es uno más de esos más grandes milagros de la naturaleza. Esa que el ser humano se obstina en no escuchar y destruir. Mamás del mundo, hacer magia, hacer milagros y entregaros con el cuerpo y la sangre a vuestros bebés, descubriréis lo poderosas que sois, aunque algunos se dediquen a haceros creer lo contrario.

                 

FOTOS: Elisa Real Andrés®


jueves, 19 de julio de 2012

La palabras de THOREAU y la crisis actual


"Un estado prostituido, ramera de traje plateado, hace que le lleven la cola,
pero arrastra su alma por la mugre".
W. PALEY


    La situación mundial y en concreto la española, es a  nivel socio-economico-político extremadamente grave como todos sabemos... lo estamos viviendo. Se entiende la crispación y el acaloramiento generalizado, pero si queremos hacer algo, no debe ser motivado por nuestra ira, enfado, indignación, "sufrimiento" en cualquier caso. Sino por la razón y la justicia. El individuo, el ciudadano, la persona, uno a uno y en masa, puedes hacer muchas cosas. Si bien es necesario "moverse", actuar", también es necesario "meditar", leer, "tomar conciencia", actuar desde la razón y la intuición, desde la justicia, la compasión y la verdad.. Escritos y propuestas como los de Gandhi, Emerson o las de Henry David THOREAU (1817-1862) sobre la llamada "desobediencia civil no violenta", "resistencia pasiva", "no colaboración"; las cuales paso a citar extractos en este post en concreto,  siguen siendo de plena vigencia, por que el ser humano en esencia es igual en todo lugar y en toda época; pero además, deberían ser meditadas y aplicadas en la medida de lo posible, pues son inspiradas por el más alto espíritu e ideal de justicia y de verdad:


"El mejor gobierno es el que gobierna menos (...) El mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto (...) un gobierno donde la mayoría decida en todos los casos no puedes basarse en la justicia (...) ¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante? (...) Lo deseable no es cultivar el respeto a la ley, sino a la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hace siempre lo que considero correcto. Se dice con frecuencia, y es cierto que una corporación carece de conciencia; pero un corporación integrada por personas conscientes es una corporación con conciencia. La ley nunca hizo al hombre un ápice más justo, y debido al respeto que le infunde, hasta el mejore intencionado se convierte diariamente en un agente de injusticia"

 

    Yo no nací para ser forzado. Seguiré respirando a mi maneras. Ya veremos quién es el más fuerte. ¿Qué fuerza posee un multitud? Sólo pueden forzarme quienes obedecen una ley superior a la mía. Quieren forzarme a ser como ellos. Pero no he oído decir que los hombres sean forzados por las masas a vivir de una u otra manera. ¿Qué tipo de vida sería esa? Cuando me topo con un gobierno que me dice: "La bolsa o la vida", ¿por qué voy a apresurarme a darle mi dinero? Puede ser que se encuentre en grandes apuros y no sepa que hacer: lo siento mucho. Ellos deberán arreglarse por las suyas: como hago yo. (...) No es mía la responsabilidad de hacer que la maquinaria de la sociedad funcione exitosamente. No soy el hijo del ingeniero(...)


   La autoridad del gobierno (...) es todavía una autoridad impura: porque para ser estrictamente justa debe contar con la aprobación del gobernado. No puede ejercer derecho absoluto sobre mi persona y propiedad que el que yo le conceda. El progreso de la monarquía absoluta a otra de carácter limitado, y de esta última a la democracia, es el avance hacia el verdadero respeto por el individuo (...) ¿Es la democracia, tal como la conocemos, el último logro posible en materia de gobierno? ¿No sería posible dar un paso más hacia el reconocimiento y la organización de los derechos del hombre? Jamás existirá un Estado realmente libre e iluminado mientras ese Estado no reconozca al individuo como un poder superior e independiente, del cual se derive su propio poder y autoridad, y lo trate de acuerdo con ello (...) Más aún, que no juzgue como opuesto a su propia tranquilidad el que unos cuantos vivan separados de él, no mezclándose con él, ni abarcado por él, aunque cumpliendo con sus deberes de vecinos y de compañeros. Un Estado que produzca esta especie de fruto y permitiera a sus ciudadanos desligarse tan pronto estuviesen maduros prepararía el camino para otro Estado, todavía más perfecto y glorioso, que yo también he imaginado, pero que aún no he visto en parte alguna.  
 El deber de la desobediencia civil (1849). H.D.THOREAU

martes, 2 de noviembre de 2010

La mente y la realidad... es de chiste.




Muchos piensan al ver una escultura, una pintura, una fotografía, en definitiva, una representación visual o mejor dicho, cualquier cosa que entre a través de su retina, tacto, oido u olfato que "es la realidad". Que todo lo que entra por nuestros sentidos, es real. Qué en el caso de la pintura o la fotografía, como ha sido el caso de la "censura", "retirada", y "rapto" (esta me encanta!!!) de la obra , se debe interpretar que lo que cada uno ve es real. Si yo veo un pene, es porque el artista lo a colocado, pintado, dibujado, fotografiado, a propósito y para escandalizar mi candorosa sensibilidad. Si veo un niño desnudo, es apología de la pederastia; si veo una correa, es apología de la violencia infantil; si veo una adolescente con líneas dibujadas sobre sus articulaciones, es apología de la violencia, otra vez... ¡¿es una joven descuartizada?!... Estos son sólo algunos ejemplos de lo que mi obra, y cualquier obra que lancéis a la vista del espectador puede dar de sí. Es el artista el que se "muestra" a sí mismo, con sus inquietudes, sus anhelos y su Ego. Pues bien, lo cierto es que todo lo que uno percibe sobre el papel fotográfico o sobre el lienzo, o sobre todo aquello que nos rodea, es simplemente maya, ilusorio. Pero sin irnos a términos que utilizamos en yoga, se trata de que nuestra mente, que es una herramienta hiper-utilizada por el ser humano, interpreta la "realidad", en base a la información contenida en la memoria, en la experiencia y en todo lo que en ella hay registrado. Es capaz de crear y elaborar, visiones e interpretaciones de todo lo que circunda en base a conocimientos adquiridos en el pasado. Esto no significa que interprete siempre correctamente, sino que a menudo sobrecarga de sentido todo aquello que percibe. Esto se da sobre todo en nuestra sociedad de consumo, de masas, de la imagen. Todos procedemos igual, indepependientemente de si, por ejemplo cuando los primeros exploradores británicos llegaron a Madagascar, Australia, Nueva Zelanda, algún lugar lleno de fauna desconocida en su continente, y vienan un Lemur o un Perezoso, tal vez pensaron que se trataba de un ser antropomorfo como...vez un hada, duende o troll, pues no serían capaces de asociarlos a la familia de los primates conocidos, pero si tal vez su mitología tradicional pagana unido a sus deseos de encontrar seres maravillosos y mágicos... Hasta que tras la primera impresión,lograban categorizarlos, y etiquetarlos. O por ejemplo los primeros nativos americanos al ver las carabelas españolas de Colón, con sus grandes velámenes, pensarían que eran nubes, raras y que aquellos hombres vestidos de metal y de piel blanca eran dioses...


Me gustaría acabar esto con un chiste que me contaron recientemente a propósito de esto:



Está Jaimito en el cole, y la profesora está dibujando formas geométricas. Va la profesora y le pregunta a Antoñita: Antoñita, ¿qué es esto? Y contesta Antoñita: un triáaaangulo. La profesora dibuja en la pizarra y pregunta: A ver Pepito, ¿qué es esto? Y Pepito responde: Un cuadraaaaado. De nuevo la profesora dibuja en la pizarra y le pregunta a Jaimito: A ver Jaimito, ¿qué es esto? Y Jaimito grita: ¡¡Un coñoooo!! . ¿¿¿¡¡¡Cómo!!!??? responde azorada la profesora. Sí sí, grita Jaimito, ahí hay un coño. La profesora preocupara llama al padre de Jaimito, pidiéndole que se acerque a la escuela para hablar con él. Cuando este llega, la profesora le dice que su hijo Jaimito, cuando ella le muestra un "rombo" dibujado en la pizarra, este dice que es un "coño". Y el padre le contesta: ¡Mujer!, ¡es que le enseña unas cosas!

Quién quiera entender que entienda.




¿Y tú qué ves?:







Test de Rorschach

viernes, 3 de abril de 2009

El Taller de la Memoria

Hace unos meses, Román de la Calle (dir. del MUVIM) con mucho cariño, escribió un libro recopilatorio sobre la obra de mi madre, que pronto se publicará... pronto, en cuanto realice la tarea de recopilar el material fotográfico que ilustrará el mismo. Me resulta dificil esta tarea. No sólo por el volumen de material existente de 40 años, sino enfrentarme a la visión de toda su obra que es ella. Ella está presente en todas las piezas. Yo misma he vivido la creación de sus obras, al bajar la escalerita de caracol que conducían al taller, sentada sobre los bloques de caucho en el taller, cortando alambres y planchitas de hierro con la cizalla, el olor a soldadura, las maquetas..., el antiguo taller, donde tengo yo ahora mi taller de pintura... el lugar de la creación y donde tal vez algún día y si Dios lo quiere, trasladaremos el Centro de Yoga.
Ya en 1998 se realizó una estupenda exposición sobre su obra en el IVAM del Carme, comisariada por Román. Se llamó el Taller de la Memoria.
Sin ser una casualidad, la última exposición individual de mi madre en Segovia en el 2005, se llamó el Último Instante.

Ángeles Marco en su taller a mediados de los 70a, cuando yo nací.


Hoy, me hallo yo con su último instante todavía cercano, haciendo un recorrido por la memoria de ese taller en el que vivimos y crecimos juntas.

jueves, 27 de noviembre de 2008

En memoria de mi madre, Ángeles Marco

Ayer nos dejó para reunirse de nuevo con la Fuente Creativa. Me cuesta expresarme en estos momentos pues apenar puedo balbucear entre sollozos palabras infantiles como "mi mami querida, mi amor, mi vida, mi amiga, guapa!!". Y sin embargo entre estos momentos de extrema añoranza, de comenzar a sentir en mi pecho y en mi estómago su ausencia, no deja de haber en mi, momentos de verdadera felicidad. Es la felicidad de "ser y estar, aquí y ahora".


Mi madre con nuestro perro Junior.

Con el permiso de mi amiga y maestra reiki, Amrita Devi (Geni), me permito citar el dulce recuerdo que hacía de ella cuando la inició en el primer nivel reiki. Gracias Geni:


"Con el permiso de María, quiero compartir con vosotros una experiencia personal que vivimos con ella hace unos años:
Algunos de nosotros tuvimos la suerte de compartir con María Angeles un día de su vida. Especialmente yo recuerdo cuando se inició en Reiki del I nivel en mi primer curso en Valencia. A pesar de que aparentemente parecía tímida y un tanto introvertida, y a pesar también de sus problemas respiratorios desprendía una podersa energía. Recuerdo claramente el momento en que todos al mismo tiempo le aplicamos reiki sobre la camilla al final de la jornada, y de pronto un torrente de lágrimas empezaron a brotar de sus ojos al tiempo que su pecho se alzaba conteniendo la emoción de la experiencia. Casi no podía ni hablar de la emoción que tenía cuando al terminar por fin pudo decir haber tenido la experiencia más maravillosa de su vida, pues había sentido de pronto como si todo el AMOR existente en el mundo entero entrara en su cuerpo y envolviera su alma, como si todo el universo la abrazara... y lloraba de alegría y de agradecimiento ante tal regalo del cielo, y un tanto triste porque recuerdo que me dijiste María Angeles... "si morirse es esto... yo quiero ir allí", y entre sonrisas, abrazos y lágrimas te dijimos... amiga, tranquila que ir irás... pero tendrás que esperar tu momento.
Estamos seguros hermana M. Angeles que todo el AMOR existente en el Universo te envuelve y tu alma está en paz"


Esa es mi fe, mi esperanza y mi alegría.
Te quiero Mami