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martes, 8 de noviembre de 2016

Veganos en Valencia: así comen, así viven. Entrevista

Os comparto una entrevista que nos realizaron a mi pareja y a mi con motivo del Día Mundial del veganismo (pasado martes 1 de noviembre) para la edición digital de Las Provincias.
Fuente original:
Por: Rafa Muñoz | Valencia  

La pasada semana, el 1 de noviembre, se celebró el Día Mundial del Veganismo. Este estilo de vida se basa en una alimentación que excluye la carne, el pescado, los huevos o los productos lácteos. En definitiva, todo alimento que tenga origen animal. Además, es una filosofía que se extiende a otros ámbitos de la vida. Hemos acompañado a una pareja vegana durante una mañana para que nos expliquen cómo viven ellos el veganismo.



“Para nosotros el veganismo, más allá de una simple dieta, es una forma de vida; gracias a tomar conciencia a través del amor y compasión hacia los demás seres, tienes en cuenta tu forma de alimentarte para ejercer el menor daño posible, evitando la explotación animal, y también tu forma de vestir y de relacionarte con el planeta”, explica Javier Torres.
Este valenciano, de 33 años, decidió convertirse en vegano hace cuatro años. Lo hizo junto a su pareja, María Silvestre, que era vegetariana desde que cumplió la mayoría de edad. “Evitamos cualquier producto de origen animal como son las carnes y pescados, los huevos o los lácteos, cualquier producto que haya provocado un sufrimiento animal en su proceso de producción”, destaca Javier.

“No es lo mismo lo que puedes hacer que lo que quieres hacer, y hoy en día existe la posibilidad de poder alimentarte de forma variada y cubriendo cualquier necesidad alimenticia, sin necesidad de consumir productos de origen animal”, asegura.
Realizan la mayoria de sus compras en el Mercado Central y el Mercado de Convento Jerusalén, además de compras específicas en comercios como Fet en L’Horta o Punto Ki. “Nuestra base de alimentación es cereales, legumbres, fruta y verdura, algas y alguna cosa específica en un momento determinado, por lo que la mayoría de cosas las encontramos en mercados convencionales”, señala Torres. “Ser vegano no conlleva tener que gastar más en tus compras ni tener que rebuscar productos diversos para complementar tu alimentación”, añade.
Una vez en casa, María se dispone a preparar la comida para la familia que completa su hija Jade, de dos años y medio. El menú consta de una paella de verduras que incluye arroz integral, zanahoria, tomate, guisantes, brócoli, champiñones y algas.
“Contrariamente a lo que se piensa, se puede ser vegano y no consumir productos ecológicos; muchos veganos, a veces, hacen su transición al veganismo, pero no comen adecuadamente, y hace falta un aprendizaje, porque es importante alimentarse saludablemente, notar que los alimentos nos nutren y que hacen que nuestro cuerpo sonría”, explica María.
Javier y María decidieron convertirse en veganos ya siendo adultos, sin embargo están criando a su hija pequeña dentro de ese estilo de vida. “Hemos intentado alimentarle de la misma manera que nosotros mismos, pero adaptándolo a sus necesidades; no va a tomar ciertos alimentos de sabor fuerte, o demasiado salados; a día de hoy es una niña muy sana”, asegura María.
En el futuro, cuando la pequeña Jade se convierta en una mujercita, será ella quien decida qué comer y cómo. “Nosotros le explicaremos por qué hacemos una alimentación vegana, y será decisión suya si quiere continuar así; nosotros decidimos libremente en su momento, y será ella quien decida”, concluye María.

viernes, 13 de julio de 2012

Yoga: La ciencia confirma la sanación espiritual

Yoga: La ciencia confirma el sanación espiritual.
Escrito por Janire Rámila Díaz en colaboración conmigo a través de una entrevista.

Artículo Revista Año Cero, junio 2012










Reiki. Un aliado en la lucha contra el cáncer


Reiki. Un aliado en la lucha contra el cáncer
Publicado en D`Latinos Magazine, octubre 2011

Por María Silvestre Marco (Atmananda Devi Kaur)
Maestra Reiki Usui Shiki Ryôhô
Profesora de Yoga Integral, Naad Yoga y meditación
La salud del Ser Humano depende de un frágil equilibrio de las diferentes estructuras que lo conforman, es decir, del sistema físico (musculo-esquelético, cardio-circulatorio, respiratorio, nervioso, etc.) y el psicológico o mental. Pero también existe un sistema sutil, de carácter energético o áurico, no orgánico, del cual las tradiciones orientales han dado enorme importancia y estudio a la hora de entender las causas profundas de las enfermedades así como el tratamiento de las mismas, trabajando holística e integralmente la salud.


En el mundo actual, la medicina ha alcanzado grandes logros que en el pasado jamás se hubiesen podido siquiera imaginar, sobre todo en el área de la cirugía y en la farmacología: transplantes de órganos, curación de enfermedades que hasta hace apenas unas décadas eran mortales como el cáncer, vacunas y erradicación de ciertas enfermedades, mejora de la calidad de vida de los pacientes y también avances en el ámbito de la psicología y la psiquiatría. Sin embargo, si la medicina ha alcanzado tales logros ¿cómo es que sigue existiendo la enfermedad? Los hospitales del mundo siguen estando llenos y se han incrementado los casos de ciertas enfermedades que según los expertos parecen estar ligadas al estilo de vida actual, como la depresión, las alergias y especialmente el cáncer, que cada vez lo padecen personas más jóvenes.


La vejez es propia de todo ser vivo, es un hecho inevitable y connatural. No así la enfermedad. Hipócrates (c. 460 a. C.) enseñaba que la enfermedad es un «desorden de la justeza del cosmos», pues si entendemos que cada uno de nosotros forma parte de un Todo en equilibrio, cuando una de las partes comienza a fallar, se desencadena una desarmonía progresiva en el resto dando lugar a la enfermedad. ¿Pero cómo comienza a producirse ese «desorden»? Todos los desequilibrios que se producen en nuestro sistema físico: órganos enfermos, lesiones óseas, trastornos mentales… tienen su reflejo directo en un desequilibrio del cuerpo sutil energético. Por naturaleza, el ser humano está dotado de mecanismos de defensa y de regeneración para recuperarnos de tales desequilibrios que se producen en cuerpo y mente y volver a crear una armonía.


A lo largo de la historia han habido grandes sanadores de cuerpo y alma como Buda o Jesucristo. En la búsqueda por conocer los secretos de la sanación, el japonés Mikao Usui (finales del s. XIX, principios del XX) redescubrió la sanación energética a través de las manos, que hoy conocemos como Reiki. Esta técnica de sanación natural no utiliza medicinas, sino que se sirve de las manos del terapeuta que al colocarlas sobre zonas concretas del cuerpo del paciente, canaliza la Energía Vital Universal, de la que estamos constituidos todos los seres, armonizando y sanando al paciente. El Reiki ayuda a sanar a nivel físico, mental, energético y espiritual, de manera que se tratan en profundidad las causas del desequilibrio que ha creado la enfermedad. Es una técnica completamente inocua y es un complemento ideal junto a otras terapias naturales y médicas, pues favorece los efectos de los fármacos y reduce sus efectos secundarios. No son pocos los hospitales de todo el mundo que han comenzado a aplicar esta terapia entre sus pacientes, especialmente en las unidades ontológicas, pues los resultado en el tratamiento contra el cáncer son notables, ya que al combinar la quimioterapia y radio con el reiki, los efectos nocivos de tales terapias se reducen, los pacientes elevan sus defensas, los dolores disminuyen, se reduce en multitud de casos el tamaño de los tumores, la recuperación es más rápida, se siente mucho más animados, serenos y relajados.


El Reiki, no es un sustituto de la medicina tradicional ni está en contraposición a ella, pero la combinación de ambas supone una transformación en la manera de sobrellevar la enfermedad en tales pacientes, pues les reequilibrará desde el plano físico al energético a largo, corto y medio plazo aportándoles fortaleza y conciencia sobre los factores y formas vitales que han contribuido al desarrollo del cáncer, y así evitar futuras reproducciones del mismo.


Pero no debemos de olvidarnos, que está en nuestras manos buscar un estilo de vida armónico con los ciclos de la naturaleza, disminuyendo de esa manera nuestros niveles de estrés y proporcionándonos un pensamiento más positivo. La mayor fuente de salud, se encuentra en la actitud optimista que tengamos frente a la vida, por lo que a menudo, un sencillo cambio de hábitos como realizar deporte, alimentarnos equilibradamente, yoga, meditar y porqué no, recibir reiki o incluso aprender esta sencilla terapia… producen en nuestra salud unos cambios extraordinarios y favorece la sanación sin recurrir necesariamente a los fármacos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Entrevista

Entrevista a Atmananda Devi (;-P) en la web de Valencia Consciente:
http://www.conscientemente.eu