jueves, 15 de junio de 2017

Pequeños cambios conscientes hacia el "zero waste"

Vivir el día a día desde la dimensión del yoga, hace que te muevas de tus zonas de confort y explores las posibilidades. Esto se manifiesta en tu mundo interior, pensamientos, emociones, "creencias", que se cuestionan..., pero también obviamente en el exterior, en tu cuerpo, en tu salud físico-mental como expresión también de esa trasformación interna. Pero sobre todo en tus acciones y tu relación respecto al mundo. En ese sentido, desde hace ya un tiempo, personalmente y también en el entorno familiar intentamos trasformar el mundo desde pequeñas acciones,  pero con un impacto a nivel mundial. Esto puede sonar algo "pretencioso" y además somos más bien imperfectos, pero como diría Krishnamurti, "Usted es el mundo", y soy, somos. una gota en el océano, la cual no lo sería sin nosotros.

En este sentido,
quería contarte algunos de los cambios conscientes que intentamos acometer, y que no necesariamente provienen del practicar yoga, pero gracias a éste, nuestra "visión clara" se "afina" está empezando a brillar, y se convierte la acción consciente en karma yoga. Esta acción, es una corriente mundial que está difundiéndose cada vez más que es el "zero waste", o "cero residuos". Nos se trata tan sólo de "reciclar", pues sabido es que muchos de los pretendidos residuos reciclables, termina en los mares, sino más bien de "reusar, reutilizar y reducir".

Espero en próximos post, contarte que cosas estamos haciendo en casa. Por el momento te comparto nuestra segunda remesa de pasta dental y desodorante. ¡La pasta dental del arcilla blanca me tiene enamorada! 



Te invito a seguir, leer y visualizar algunos enlaces que me sirven de inspiración para seguir cambiando el mundo:

*Web de Bea  Johnson autora de la web Zero Waste Home         

 *Bea Johnson - Basura Cero (subtítulos en español) 
*Laura Singer de Trash is for tossers      

 *Blog Sinplásticos.com          
*Ecoblogueando

 

martes, 7 de marzo de 2017

Marzo en Valencia

Cuando las Fallas me causaban gran alegría
Sat Nam,
mes de marzo y para los que vivimos en Valencia, este mes no significa que tenemos la primavera cercana, que sin duda lo está, sino que las Fallas lo impregnan todo. Hay
quien huye de Valencia, hay quien las ama y disfruta con el espíritu fallero, hay quien las sufre y no puede "huir" de la ciudad, hay quien simplemente sigue adelante "a pesar de" las Fallas. ¡Me gustaría decir que soy de la primera opción! pero lo cierto es que desde que nací, excepto un año en el que viví en el extranjero, el resto de Fallas las he vivido, disfrutado, sufrido, y vuelto a sufrir año tras año, es decir, opción tercera y cuarta.  ¿Cómo puede ser que esta festividad popular, genere tantas y diversas reacciones no sólo entre una persona y otra, sino en una misma persona? Por que la festividad es la misma, la música, los petardos, la masa humana, la suciedad, los olores, las calles cortadas, las molestias derivadas de ésta ecuación, siempre han sido las mismas... Por que yo no soy la misma.  Yo soy cada día nueva, mis emociones, intereses, y estados de ánimo son nuevos y diferente, sólo en apariencia es lo mismo. Y lo que hoy me agrada, creo o pienso, puede que no sea de mi gusto mañana ni opine igual. Puedo "sufrir", "huir", "evadirme", o ¿puedo VIVIR las Fallas, no desde el espíritu fallero si no lo comparto, sino durante esos días observar, oler, andar, escuchar, tal vez incluso "disfrutar" del bullicio, y a veces, a menudo la falta de civismo que produce el encuentro de tanta humanidad en unos días de "todo se puede", sin opinar, sin fragmentar mi mente en agrado o disgusto, alegría o enfado? ¿Puedo? ¿Quiero pensar que sí? Y quiero aprender de la sabiduría de mi hija, que se sorprende y alegra al ver los trajes de las falleras, los petardos a los que no teme, los colores y formas de las propias fallas, iluminación de las calles y por qué no caer en la tentación (sólo por Fallas) de comer algunos churros o bunyols de carabassa.  Buen mes de marzo, que sigáis viviendo y siendo.

sábado, 14 de enero de 2017

Me niego a comer animales porque no puedo alimentarme del sufrimiento y la muerte de otras criaturas

"Me niego a comer animales porque no puedo alimentarme del sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Me niego a hacerlo, porque yo mismo sufrí de una forma tan dolorosa que puedo sentir el dolor de otros al recordar mis propios sufrimientos."
Edgar Kupfer 
Prisionero del campo de concentración de Dachau, escribió durante su encierro 
y en secreto 'Los animales, mis hermanos'

[ilustración: Jo Frederiks]